Ya no recuerdo cuantos circulos
dibujaste en tu vuelo de temporada
sobre el gris claro de mi cielo
asentando pie en mis aridas tierras
tan solo mientras duraba el impetu.
Ya no recuerdo cuantas esferas
recogiste en tu mano derecha
del liquido cristal que circulaba
por los senderos de mis campos.
Eras temible y a la vez adorable
un palido reflejo de felicidad.
Me acostumbre a esperarte
los meses impares a media semana
trace con exactitud la orbita de tu rastro
apenas tuve necesidad de hacer algunos calculos
ya entendia tus lunas por acto reflejo.
Un dia me detuve en el ciclo y yo mismo
calcule mi nueva orbita estando a tu lado
considere prematuramente que seria
una minima perturbacion de mis planes
pero una vez mas, los numeros me salvaron.
Desenganche mi cuerpo a la influencia de tu gravedad
y decidi no volver mas por tus senderos.